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Modelo 720. Declaración sobre bienes y derechos en el extranjero

21 Jun 2013
La declaración sobre bienes y derechos situados en el extranjero es una nueva obligación tributaria de carácter informativo que tiene como objetivo la declaración de la información de los bienes y derechos de contenido económico ubicados o gestionados en el extranjero.

 

Personas que tienen obligación de declarar

 

Las personas físicas o entidades residentes en el Estado Español, incluidos los obligados tributarios residentes en los territorios forales de País Vasco y Navarra, están obligados a presentar esta declaración tributaria. Por el contrario, las personas (físicas o jurídicas) que no sean residentes en España durante el período al que va referido la declaración, no tendrán obligación de presentar esta declaración.

 

 

La obligación de declarar comprende los casos en los que se ostenta la titularidad jurídica de los bienes o derechos ubicados en el extranjero, además de aquellos en que se es titular real (aunque no jurídico) de tales bienes (por ejemplo, en los casos en que se interponen entidades fiduciarias), y en los casos en que se ostenta algún poder de disposición sobre dichos bienes, aunque no sea el titular de los mismos. También están obligados a declarar las personas que tengan la condición de representantes, apoderados o beneficiarios de los bienes o derechos.

 

 

Por ejemplo, si se dispone de una cuenta bancaria en una entidad financiera extranjera, de la que es titular una persona física residente y donde consta apoderada en la misma cuenta el cónyuge de ese titular, deberá presentar la declaración informativa ambas personas físicas, una como titular y la otra como apoderada.

 

Información que hay que declarar

Los bienes y derechos a declarar se dividen en tres bloques:

1. Cuentas corrientes y depósitos abiertos en entidades bancarias ubicadas en el extranjero.

La información a declarar es la siguiente:

  • Razón social o denominación de la entidad bancaria o de crédito, así como su domicilio.
  • ­Identificación completa de las cuentas.
  • ­Fecha de apertura o cancelación, o en su caso las fechas de concesión y revocación de la autorización.
  • ­Saldos de las cuentas a 31 de diciembre y saldo medio del último trimestre del año.
  • ­Saldo de la cuenta en la fecha en la que se dejó de tener la condición de titulares, representantes, autorizados, beneficiarios, personas con poderes de disposición o titulares reales.

2. Valores representativos de la participación en cualquier tipo de entidad, derechos representativos de la cesión a terceros de capitales propios, seguros en los que sea tomador y rentas, temporales o vitalicias.

Todo ello siempre que se haya depositado, gestionado u obtenido en el extranjero. Dentro de este grupo, también se incluyen los valores aportados para la administración o gestión a cualquier instrumento jurídico (fideicomisos o “trust”) y las aportaciones en Instituciones de Inversión Colectiva situadas en el extranjero.

La información a declarar es la siguiente:

  • Para el caso de valores: Razón social o denominación de la entidad jurídica o del tercero cesionario, así como su domicilio y saldo a 31 de diciembre de cada año de los valores (así como número, clase de acciones y valor).
  • ­Para el caso de acciones y participaciones de IIC: Razón social o denominación completa de la IIC y su domicilio, así como número, clase acciones y participaciones, valor liquidativo a 31 de diciembre.
  • ­Para el caso de seguros: Entidad aseguradora con su razón social o denominación completa y su domicilio, así como valor de rescate para el tomador a 31 de diciembre.
  • ­Para el caso de rentas temporales o vitalicias: Entidad aseguradora con su razón social o denominación completa y su domicilio, así como valor de capitalización a 31 de diciembre.

3. Bienes inmuebles ubicados en el extranjero, así como derechos constituidos sobre ellos.

La información a declarar es la siguiente:

  • Identificación del inmueble.
  • ­Situación del inmueble: país, localidad, calle y número.
  • ­Fecha de adquisición.
  • ­Valor de adquisición (existen reglas especiales para los supuestos de usufructo, nuda propiedad, multipropiedad, etc.)

 

Casos donde no hay obligación de declarar

No existirá obligación de declarar lo indicado en el apartado anterior en los siguientes casos:

  • Cuando no se superen los 50.000 € de valor para cada conjunto de bienes indicados en los apartados 1, 2 y 3.
  • Aquellos que se encuentren registrados en la contabilidad del titular debidamente identificados e individualizados.

 

En estos casos no hay obligación de declarar para el titular, pero no se exime de declaración a los responsables o apoderados.

 

¿Cómo y cuándo se presenta la declaración?

 

La declaración informativa sobre bienes y derechos en el extranjero se tiene que presentar a través del modelo 720. Este modelo solo se puede presentar de forma telemática, no existiendo la posibilidad de su presentación física en papel.

 

 

La periodicidad de esta declaración informativa es anual, y el plazo voluntario establecido para la presentación del modelo 720 es, con carácter general, durante los tres meses siguientes a la finalización del período al que se refiere la declaración (de enero a marzo).

 

 

Consecuencias si no se presenta esta declaración

 

Aunque la declaración sobre bienes y derechos en el extranjero tenga carácter informativo y no recaudatorio, las consecuencias que se pueden derivar de su falta de presentación o de hacerlo fuera de plazo o de que la información contenida no sea correcta, pueden ser muy graves.

 

 

Esta nueva declaración tributaria, dispone a su vez de sanciones muy elevadas con independencia del valor económico de los bienes o derechos a declarar en el modelo 720. Así, su falta de presentación, o su presentación en plazo pero con datos incorrectos o con omisión de información, comportaría una sanción mínima de 10.000 €. En caso de que la declaración se presente con el contenido correcto, pero fuera del plazo establecido, la sanción mínima sería de 1.500 €.

 

 

Además de las importantes sanciones, la falta, defecto o presentación extemporánea de la declaración informativa pueden tener otras consecuencias nada deseadas que afectarían a la comprobación de los impuestos directos (IRPF e Impuesto sobre Sociedades) de los declarantes y su consideración como incrementos no justificados de patrimonio.